Hay muchas cosas que me aburren, la gramática, la profesora de lingüística, los discursos mal manejados del lenguaje, el contexto enunciativo que me arropa, el lenguaje expresivo de quienes no me deleitan. Aquellos que manifiestan en mis nidos de incoherencia, los paseos en este hueco de vanidades. Pero sobre todo, los discursos políticos que navegan en materia fecal; y yo aquí sentada, viendo las palabras pidiendo clemencia.

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