sábado, 23 de mayo de 2015

Temporalidad.

Me sitúo en el espacio exterior.
Me acompaña la zorra de asteroide en asteroide.
La salida del camino es un laberinto.
Laberinto de dioses laberintos de oficios.
Los transeúntes están desorientados.
Se incendian en el fuego de sus cenizas.
Vengo de la nada.
Muero en el exilio de tus labios.
Me enfermo con las toxinas del rincón.
La parada citadina.
Sombras y sudores que se entrelazan.
La mariposa en el jardín.
Estrellas.
Una palabra ausente.
El pensamiento que huyó.
Un día más junto al tiempo.



miércoles, 6 de mayo de 2015

Salida de emergencia.

Hay muchas cosas que me aburren, la gramática, la profesora de lingüística, los discursos mal manejados del lenguaje, el contexto enunciativo que me arropa, el lenguaje expresivo de quienes no me deleitan. Aquellos que manifiestan en mis nidos de incoherencia, los paseos en este hueco de vanidades. Pero sobre todo, los discursos políticos que navegan en materia fecal; y yo aquí sentada, viendo las palabras pidiendo clemencia. 






domingo, 3 de mayo de 2015

En el bar de Nirvana.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco tragos le pedí al cantinero, me dijo que por un instante no hay nada que este licor de dioses no pueda borrar; le tengo fe. Me senté en la mesa de las decepciones. Ya entiendo a Bukowski cuando me dijo que escojiera cualquier oficio, menos el de poeta.