Entonces quedé preguntándome cómo era la manera correcta en la que yo debía actuar, me miró y sonrió, llevándose consigo las noches de estrellas. Dijo que fue mi culpa yo creo que fue de él, y un mar de contradicciones nos revolcó en el pasado; o quizá culpa de ambos por aceptar que un verano no es tiempo suficiente para vivir un cuento de hadas, desde entonces quedé mareada en esta espiral de olas, estoy hundida en telaraña, en 1,58 centímetros de estatura no caben muchos sentimientos, llevo conmigo sus ojos verdes o azules, ya no recuerdo el color, lo cierto es que aquel viernes me acompañará por el resto de mis días, creo que desde entonces ya no soy la misma y lo revivo cada vez que puedo en aquella canción de Elvis Presley.
domingo, 13 de julio de 2014
Summer.
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