Vi la puerta de alcohólicos anónimos y está cerrada
Siempre está cerrada.
Les pregunté por tejido linfático, dijeron que se agotó.
Muero en este devenir de melancolía.
Muero desde que el colector del autobús no respondió mis "buenos días."
Muero así, de ésta manera, sin saber cómo ni cual es el motivo.
Camino en círculos de colores.
Soñaba con ser bailarín, inventor o bombero.
Me declaro en emergencia sanitaria.
Le dije al psiquiatra que relajado, estoy bien,
solo que la puerta de alcohólicos anónimos está cerrada
y quiero entrar y no ser nadie.
Balas van y vienen y yo me detengo a mirarlas
como se miran las estrellas.
Ojos nocturnos me acechan sin saber qué me pasa.
Yo les aplaudo su espectáculo.
Solo fueron tres, tres de un paraíso plateado.
Hay un lugar.
Estudiaba segundo grado y era el menor de su familia.
Una brasa que luchaba por permanecer viva
una brasa que se extinguió ayer.
